Mi festival de San Sebastián como Jurado Joven

Este septiembre tuve la grandísima suerte de ir al Festival de cine de San Sebastián como integrante del Jurado Joven. No solo me reencontré con mi queridísima Donosti, sino que también pude pasar un tiempo genial con tres amigas. Lástima no poder haber visto a más gente, pero es que ser Jurado Joven absorbe mucho tiempo. ¡Son horas y horas frente a la pantalla! Pero qué manera tan fantástica de invertir el tiempo…

Además de ver decenas de films en versión original, también pudimos comprobar cómo son un buen puñado de famosos en carne, hueso y tinta (por aquello de los autógrafos jeje). Pero no solo de cine vive una, también hubo lugar para disfrutar de la gastronomía donostiarra y de visitar cuatro exposiciones. No lo digo, lo muestro (y disculpad la calidad de las imágenes, todo está sacado con el iPad):

Manjares_donostiarras

Platos del restaurante Bide bide. Ñam!

Viñeta de la exposición por los 50 años de Mafalda.

Viñeta de la exposición por los 50 años de Mafalda.

Exposición de la película "Metrópolis" en San Telmo.

Exposición de la película “Metrópolis” en el museo San Telmo.

Exposición "Frivolité: indumentaria del siglo XVIII".

Exposición “Frivolité: indumentaria del siglo XVIII”, también en San Telmo.

Otra exposición que vimos, pero en la que no se podían hacer fotos, fue la de Terry O’Neill, fotógrafo de leyendas como los Beatles, David Bowie, Audrey Hepburn, Kate Moss, Nelson Mandela, Amy Winehouse y un larguísimo etcétera.

No obstante, lo más relevante del viaje fue, por supuesto, el Cine (sí, sí; con mayúscula). Nos recorrimos todas las salas de la ciudad salvo los cines Trueba, nos dieron invitaciones por la calle y por la cara para ver películas en el gran auditorio del Kursaal, tuvimos cerca a estrellas del panorama nacional e internacional e, incluso, ¡fuimos figurantes en la gala de clausura! Tener a Raúl Arévalo a unos centímetros de distancia e intercambiar unas palabras con él, fue lo más emocionante del mundo mundial. Eso, junto al autógrafo de Pedro Almodóvar y la llegada de Orlando Bloom a la alfombra roja cual salvaje motero, serán las tres cosas que recuerde siempre con más entusiasmo.

Y aunque no pudimos ver todas las películas que queríamos ni a todos los famosos que pasaron por Donosti (que son muchísimos), no hay queja posible. Para quien le interese, dejo aquí un humilde vídeo con todas las películas que vimos (¿cuántas de ellas estarán este año en Cineuropa?) y los famosos que grabé, aunque en realidad nos encontramos con bastantes más. ¡Podría hacer una larga lista!

 

 

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Tamborrada 2014

Cada 20 de enero es una jornada importante en Donosti, pues se celebra el día de San Sebastián; y este año he tenido la oportunidad de presenciar tamaña algarabía (porque no se le puede llamar de otra manera).

Antes de la llegada del 20, las calles (y los negocios) empiezan a vestirse de blanco y azul gracias a banderas donostiarras colgadas de ventanas y balcones, globos, banderillas en las plazas… Ya os podéis imaginar que los bazares chinos hacen el agosto.

Para dos gallegas en San Sebastián esto sigue siendo tan extraño como cuando llegamos aquí a vivir y vimos tantas banderas de la Real Sociedad. ¡Es que el blanco y el azul juntos nos recuerdan al Depor! Pero también hay otros elementos bien importantes: los tambores. Esos instrumentos que no dejan de sonar en veinticuatro horas (desde las 00:00h del día 20 con la izada de la ikurriña a las 00:00 del día 21 cuando se baja ya la bandera). La ciudad está en fiestas y la gente sale a la calle a celebrarlo; ya sea en las tabernas o formando parte de una de las múltiples txarangas que amenizan la juerga a todas horas.

Es muy impresionante ver las comparsas de tamborreros vestidos con uniformes napoleónicos y, de repente, ver detrás de ellos otro conjunto grande de personas pero vestidos de chefs ellos y de aguadoras ellas. ¿Por qué? Creo que nadie sabe a ciencia cierta de dónde viene esa diversidad en el vestir, pero he leído por ahí que podría deberse a que, cuando las tropas francesas invadieron San Sebastián, los cocineros y las aguadoras protestaron haciendo ruido con sus ollas y barriles. En cualquier caso, si hay que vestirse de cocinero, ésta es la ciudad para hacerlo.

Además de la música, de la que participan mayores y niños, también hay otras muchas actividades: danzas populares, cabezudos, juegos infantiles, conciertos, campeonatos de cartas… ¡Y una carrera de caballos en la playa! Pese a la lluvia fue algo bastante emocionante de ver. La playa de Ondarreta quedó rodeada de curiosos que querían ver cuál era el caballo vencedor.

Toda una experiencia esto de la tamborrada. ¡Hay que verlo al menos una vez en la vida!

Caballo

Sábado solidario

Esta mañana de 9 a 13h colaboré con el Banco de Alimentos de Gipuzkoa en la “Gran Recogida de Alimentos” de 2013.

Todo empezó hace unos días, cuando en mi supermercado ahora habitual, una mujer me dio un folleto  en el que ponía que buscaban voluntarios para ayudar al Banco de Alimentos gipuzkoano en su tarea de recogida de comida para ayudar a la gente de la provincia que peor lo está pasando. Cuando llegué a casa tras hacer la compra les mandé un mail, y me respondieron muy agradecidos por mi interés en colaborar. Nos pusimos de acuerdo con el día, el lugar y la hora y así fue como hoy a las 08:55 estaba yo en el Super Amara presta y dispuesta.

Éramos 4 chicas con chalecos de voluntarias repartiendo bolsas del Banco de Alimentos a la entrada del supermercado. Yo nunca había hecho nada parecido pero, superada la vergüenza del principio, luego ya no había quien me parase y, con una gran sonrisa, ofrecía bolsas a todo el que entraba. Después, cuando la gente salía de las cajas, les recogíamos las bolsas que nos daban con alimentos no perecederos (legumbres, pasta, leche, potitos, conservas, galletas, chocolate…) y las íbamos colocando en cajas. Bolsas del Banco de Alimentos de Gipuzkoa

Puedo afirmar tras el día de hoy que los donostiarras son muy solidarios; tanto, que perdí la cuenta de los carros de la compra que llenamos hasta los topes. Y además de colaborar por buenas causas, recalco algo que ya sabía: que los donostiarras son gente extremadamente amable. Siempre hay excepciones, por supuesto; como en todas partes. Hay personas que ni te miran cuando les ofreces educadamente una bolsa, otras (las menos) que te ponen mala cara, otras que te cuentan un poco su vida… Pero en general todo el mundo es muy agradable. Me hizo gracia una señora en particular que no me debió de escuchar bien, porque pasó de largo tocándome el brazo y diciendo: “No, gracias, guapa; ya tengo”. Jajaja

Lo sorprendente es que había gente que venía al súper adrede para traer comida; otras personas pasaban de las bolsas que les dábamos porque compraban cestos e incluso carros enteros para el Banco de Alimentos… Y luego unos cuantos que iban sin tiempo te daban una cantidad de dinero para que tú comprases lo que creyeras conveniente.

Antes de terminar mi turno, un hombre mayor vino a pedirnos que lo acompañase alguna de nosotras porque quería hacer una compra de 100€ para la causa. No es alucinante?

En fin, que ha sido una experiencia positivísima, enriquecedora y también divertida: mola entrar en el almacén de un supermercado con un carrito lleno de cosas y escoltada por el guardia de seguridad; mola conocer a las trabajadoras del súper más de cerca; mola trabajar en equipo con gente que acabas de conocer y que posiblemente nunca más volverás a ver… Y es muy gratificante sentir que haces algo bonito por los demás.

Yo repetiría sin dudarlo. :)